Un artículo publicado en Autismo Diario
explica y reivindica la actual situación para las personas con TEA, y con
alguna discapacidad en general.
En Europa existe un gran porcentaje de
discriminación por motivos de enfermedades o trastornos como el TEA o cualquier
condición que convierta a una persona en no “neurotípica”.
En Francia el 80% de los niños no son
atendidos por el sistema educativo; en Grecia muchas personas discapacitadas
son sometidas a prácticas indignas; y en el Reino Unido el 76% de las personas
con autismo no tiene empleo.
Esta situación afecta plenamente no solo
a las personas con autismo, sino a cualquier persona con algún tipo de
discapacidad, riesgo de exclusión social, situación de pobreza o marginalidad.
Uno de los principales problemas es
que, a pesar de que muchos países –entre
ellos España- tengan un marco legal que cubra estos colectivos, se está
incumpliendo de forma impune la legislación, y nosotros somos cómplices de esta
exasperante situación, pues la consentimos y la propiciamos. Como dijo Simone
de Beauvoir en una ocasión: El opresor no
sería tan fuerte si no tuviera cómplices entre los propios oprimidos.
Además, la familias, que en muchas
ocasiones no tienen los medios para poder defenderse y luchar contra la
injusticia que sufren sus familiares o incluso ellos mismos, reciben muy poca
ayuda por parte de las instituciones y organismos Estatales.
Millones de personas en el mundo viven
situaciones similares, y todos merecen una situación de igualdad y equidad social
al resto de la población.

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